Recordándote
Marcelito fue un niño adoptado de la Sala Cuna cuando tenía 3 ó 4 añitos por un matrimonio muy bondadoso que ya tenía sus propios hijos...Con humildad y sencillez compartieron sus días hasta que el espacio se volvió eterno.
Yo pasaba y tú
sonreías, te iluminabas
desde el cantero
tu cuerpo frágil
se agitaba
tus caricias
con la mano inquieta
me regalabas.
Hubo ocasiones en que yo te invitaba
a comprarte dulces, de la mano y con permiso.
No podías creerlo...
¡ Te amaba!
Otras, eras tú quien me llamaba
querías mostrarme los moños
en los cordones que atabas
¡ Yo te admiraba!
Llegaste una noche
agrandada la mirada
sobre mi giraban
tus ojos negros, campesinos,
sobrevolabas, me mirabas
¡ Tú me amabas!
Y quedó flotando en el cuarto
un cerco redondito
abandonado
de cañas huecas
en suelo empolvado
tres cruces de maderitas torcidas
en tierra extrañada
¡ Tú sobre ellas!
En la despedida
todo me decías
todo de tí antes de partir
si yo te buscara
donde estarías.
Mariana Lieb
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